Selfie
Off the record
La selfie lo cambió todo. Porque dejamos de mirar al mundo para enfocarnos a nosotros mismos. Y cuando solo te miras a ti mismo cuesta mucho entender a los demás. Y también ves mucho más tus defectos, porque estás observándote constantemente. La selfie —que viene de self (uno mismo)—nos ha convertido en personas individualistas y egoístas, incapaces de empatizar con otra persona. Solo hay que ver cómo andamos por la calle. Abducidos, secuestrados por un aparato que no nos deja levantar la cabeza y ver lo que sucede a nuestro alrededor.
La selfie fue la primera señal de que algo no funcionaba, pero no nos dimos cuenta a tiempo. Nos convencieron de que teníamos que mirarnos a nosotros mismos para ser felices, pero la felicidad suele estar en lo que sentimos cuando hacemos felices a los demás. Eso ahora no está de moda. Quizá de ahí venga esa crisis de sentido en la que estamos sumergidos. ¿Qué sentido va a tener la existencia si solo nos tenemos a nosotros mismos? A cierta edad ya has aprendido que la vida solo se disfruta cuando se comparte.
La selfie es un giro de cámara que simboliza el cambio de perspectiva de toda una sociedad. Lo más importante soy yo, mis logros y mis problemas. Y ahí nos perdemos en un mar de ego que nos nubla la vista y que solo nos permite compartirnos con los demás a través de una pantalla, con una máscara de irrealidad, inventando una ficción que solo sirve para tener público en lugar de amigos. Nos hemos subido a nosotros mismos en un pedestal para que el resto, simplemente, nos aplauda.
Hay que volver a girar la cámara. Hacer planos generales, disfrutar de las vistas, permitir que haya fotos que nos salgan borrosas y poner el primer plano en las cosas que de verdad importan. Nosotros no deberíamos ser los protagonistas de la foto, sino quienes aportan la mirada única que la hace. Y solo así, viendo todo lo que nos rodea y teniendo una visión propia de las cosas, podremos valorar el mundo en el que vivimos y encontrar, quizá, un sentido a todo esto.



Nunca me han gustado especialmente los selfies, demasiado egocéntricos, publicidad de uno mismo, publicidad "maquillada".
Yo ya estoy en la edad de que en la vida, si tienes la ocasión, se disfruta, de algunas cosas, más si lo que haces es compartido, aunque no siempre las circunstancias personales te lo permiten. Por eso no cejo en el empeño de encontrar esa agradable compañía.
Que verdad más absoluta. Además es que si fuésemos la mitat de felices de lo que se veten la selfie publicada... Nos iría bastante mejor. Sin embargo, el porcentaje de ansiolíticos consumidos en España indica todo lo contrario. Hagamos tribu, sintamos que estamos y somos piña. Todo lo demás ira encajando ✨