Nada es gratis.
Off the record
Una de las cosas más importantes que he aprendido en la vida es que nada es gratis. Todo lo que hacemos lo estamos escogiendo, y todo lo que escogemos tiene un precio. Para empezar tiene el precio de renunciar a las otras opciones. Si escoges una pareja, un trabajo o un lugar donde vivir, renuncias a otras personas, otros trabajos y otras ciudades. Tomar esas decisiones significa que estás dispuesto a pagar el precio.
Lo tenemos muy claro para las cosas materiales. A nadie se le ocurriría pensar que puede ir a cualquier tienda y llevarse un producto sin pagar. Pero nos cuesta entender que funciona así con todo. Y ese precio emocional es algo que pocas veces calculamos. Creemos que somos eternos y que nuestra energía es infinita, en cambio, cada vez que decidimos escoger un camino, estamos estableciendo un orden de prioridades que, inevitablemente, tendrá unas consecuencias.
Sabiendo eso, cada uno es libre de establecer el orden de prioridades que crea que le va a hacer más feliz: dedicar todo el tiempo al trabajo, a la familia y amigos o a sus aficiones. O intentar buscar un equilibrio. Lo que no podemos es querer ser los mejores en todo. Porque para ser el mejor en algo hay que dedicarse en cuerpo y alma. ¿Quieres ser el mejor padre? Hay que dedicarse en cuerpo y alma. ¿Quieres ser el mejor en tu trabajo? Hay que dedicarse en cuerpo y alma. ¿Quieres ser el mejor practicando un deporte? Adivina: hay que dedicarse en cuerpo y alma. O dicho de otra manera, hay que pagar el precio.
Lo que quiero decir con todo esto, es que a veces nos exigimos ser perfectos en cada área de la vida, sin darnos cuenta de que eso es imposible. Solo tenemos tiempo de ser perfectos en una pequeña cosa. Y eso, implica ser muy imperfecto en todas las demás. Si estamos dispuestos a pagar ese precio, adelante. Si no, simplemente hagamos lo que podamos intentando buscar el equilibrio. Pero ese equilibrio también tiene un precio: no ser el mejor en nada. Ser adulto es darse cuenta de que somos libres de escoger qué nos importa más.



Ser el mejor, ser perfecto comparado con qué, con quien. Dejemos la auto exigencia, hay un solo Rafa Nadal, un solo Maradona, un solo... Tú. Sé lo que desees, pero hazlo de corazón, escucha tu intuición. Permite que ella te guíe en esa elección, que tu tan bien describes, porque si la elección es la correcta el precio a pagar siempre habrá merecido la pena. Gracias por permitirnos disfrutar de todo lo que publicas. ✨
Enric, tu texto me ha recordado dos frases clásicas: ‘there is no free lunch’ y ‘cuando no sabes dónde vas, cualquier camino es bueno’. Vivir es elegir y cada elección te trae unos beneficios y tiene unos costes, directos o de oportunidad. ¡Un abrazo!