La bola.
Club privado
Los días en los que planificas tener tiempo para escribir, suelen ser después días plagados de urgencias que no te dejan hacer aquello que te habías propuesto. Pasa lo mismo que cuando salíamos por la noche y las mejores eran siempre las improvisadas, las que nadie esperaba que acabarían por todo lo alto. Todo intento de previsión es lanzar una moneda al aire. Cuestión de fe.


