El éxito es aleatorio.
Off the record
Una de las cosas que más me sorprende cuando conozco en persona a gente que escucha Vidas Contadas o que leen la newsletter es que algunos me siguen desde hace mucho tiempo. Años escuchando el podcast o leyendo las cartas de los sábados. Inevitablemente me conocen, han vivido mis dudas, mis cambios y mi evolución. Y cuando nos encontramos y me recuerdan cosas de hace años, me emociona ver el camino que, de alguna forma, hemos hecho juntos. Es una sensación difícil de explicar, pero se parece a estar andando por tu camino y saber que no vas solo y que, si te giras, hay gente a tu lado dispuesta a dedicarte una sonrisa y unas palabras de aliento. Y eso reconforta muchísimo.
Todos buscamos el éxito porque todos queremos vivir mejor. Pero es en la definición de ese éxito donde está el secreto de la felicidad. Últimamente le doy vueltas a la idea de que el éxito es totalmente aleatorio. No te lo garantiza el talento, ni el esfuerzo, ni las ganas, ni la actitud. Hay personas con mucho éxito que no tienen nada de eso y otras que teniéndolo todo no logran sus objetivos. El éxito depende de que te vea la persona adecuada, de una decisión que lo cambie todo, de que sea el momento en el que lo que tú ofreces al mundo sea lo que el mundo necesita. Tener éxito no se puede controlar.
Aunque no lo parezca, la línea entre que una artista como Rosalía sea un fenómeno mundial o simplemente una chica más con talento para la música, es muy fina. Tuvieron que pasar miles de pequeñas cosas para que hoy Rosalía sea quien es. Algunas de esas cosas dependieron de ella, muchas otras no. Van Gogh murió prácticamente en la indigencia y sin haber vendido un cuadro. Hoy lo consideramos uno de los pintores más importantes de la historia. A veces el éxito llega tarde a tu vida.
Nos gusta darle épica a nuestra existencia y pensar que si nos esforzamos mucho llegaremos a conseguir todos nuestros sueños, pero lo cierto es que hay sueños que quedarán por el camino. Y no pasa nada. Nos han convencido de que las cosas que deseamos deben convertirse en una lista inmensa de tareas que cumplir antes de morir. Y lo único que tenemos que hacer antes de morir es vivir. Y vivir también es fallar, perder tiempo, equivocarse, no llegar, cambiar de opinión. No somos espartanos, somos personas normales intentando hacer las cosas de la mejor forma posible.
Os seré sincero, todos los que nos dedicamos a comunicar queremos tener grandes números de audiencia. Quien diga que no, miente. Y no es (solo) por ego, sino porque es nuestro trabajo y porque es bonito ver que tu mensaje llega al máximo de personas posible. Pero para mí cada vez tiene más valor la conexión real. Llegar a quien te entiende, a quien habla tu idioma. Da igual el número. Esa es la gran diferencia entre tener audiencia y construir una comunidad. No se trata de llegar a muchos, sino de conectar con los adecuados. Y siento, honestamente, que de momento es así. Ese es mi éxito.
PD: Muchísimas gracias a los que vinisteis ayer a La Casa del Libro en Barcelona. Me quedo la tarde de ayer para el recuerdo. La semana que viene nos vemos en Madrid.



Otra gran reflexión. El éxito más importante sin duda es vivir. Cumplir sueños es necesario, ponerse metas e intentar llegar a ellas es relevante, pero quizás como bien dices el éxito no es llegar a ellas sino saber que se cumplan o no, en el camino hemos vivido, conectado y creado vínculos que van más allá de los egos y las cifras. Gracias por compartir y compartirte. A seguir sumando por los Madriles 👏🏻
El éxito, como yo lo veo , es poder elegir dónde, cuándo y con quién. Es poder decir que no, aún cuando todos esperan como respuesta un sí, y quedarme tan ancha. Es ser la protagonista de mi vida y vivir siendo anónima. Porque mi privacidad, es refugio. Reír, abrazos calentitos o amaneceres frente al mar, son un gran éxito del alma. Y saberme leída, admito que es bonito, pero lo mejor, escribir y lo que ello me aporta. Así que brindemos por lo que cada quien celebra como éxito. Gracias por compartir, un placer siempre leerte. ✨