Cosas que aprendí.
Off the record
El otro día fue un día bonito. Un día de esos que no se olvidan. Me casé con Laura, que es la mujer más maravillosa que existe. Estamos preparando la ceremonia de celebración que haremos el año que viene, pero ya nos hemos casado oficialmente. Y cuando terminó el día, mientras miraba en mi dedo un anillo al que todavía no me acostumbro, me di cuenta de que había aprendido algunas cosas.
La primera cosa que aprendí es la importancia que tienen los rituales en nuestra vida. Casarse es solamente firmar un papel y el matrimonio es un trámite oficial que tiene que ver más con la legalidad que con el amor. Es la ceremonia lo que hace que ese día sea tan especial. Juntar a toda la gente que quieres para compartir una celebración que llevas un año preparando. Eso es lo verdaderamente importante. Hace poco, un invitado al podcast me decía que gran parte del problema de desconexión de la sociedad actual es que hemos perdido los ritos que daban sentido a nuestros actos. Estoy de acuerdo.
Otra de las cosas que aprendí es que depende de nosotros hacer que las cosas brillen. Cuando te casas por lo civil, el trámite es más bien frío, pero la juez de paz que nos casó se encargó de que aquello no fuera una simple firma. Aunque solo esa mañana tenía que oficiar dieciséis bodas, nos miró a los ojos, nos dedicó unas palabras tiernas y creó un espacio de intimidad dentro de una sala que no invitaba a ello. Es de agradecer que queden personas que sepan convertir algunos momentos en una ocasión especial.
La tercera cosa que aprendí es el valor de la familia. Aunque solo fuera una firma, tanto la familia de Laura como la mía, perdieron el día entero para venir hasta Barcelona a compartir aquel momento con nosotros. No soy una persona especialmente familiar, pero entendí el valor de tener una tribu que quiere estar cuando hay algo importante en tu vida. Creo que habernos hecho tan individualistas es lo peor que nos ha traído la modernidad. Cualquier momento es mejor compartido.
Y por último, el otro día aprendí lo importante que es comprometerse. No importa con qué, si con personas, con causas o con tus valores. El compromiso es la columna que te sostiene cuando todo se tambalea. Mirar a alguien a los ojos y decirle: “estoy aquí y puedes confiar en mí” es de las pocas cosas que realmente importan en la vida.



Enhorabuena Enric!!!
¡Enhorabuena! Qué seáis muy felices.