Conformarse.
Off the record
Me encanta viajar en coche. Esa sensación de emprender camino al volante, combinar capítulos pendientes de podcast con canciones que se puedan cantar a duo. Parar en un área de servicio a repostar, comprar agua (y algo de chocolate). Y hablar. Las conversaciones en el coche son distintas a las que tienes en el sofá o alrededor de una mesa, porque no te miras a los ojos. Las cosas en el coche se dicen mirando a la carretera, como una especie de confesión sobre ruedas. La forma de tocarse también es diferente. Una caricia en el cuello, una mano en la pierna.
El otro día hice seis horas de carretera y en uno de los podcast que escuchábamos, alguien dijo que debemos conformarnos con nuestros recuerdos. Me pareció bonito. No adornar demasiado el pasado. Aceptar la materia prima que nos da la memoria y tener suficiente con lo que fue. Nunca recordamos de forma exacta porque los recuerdos también construyen nuestra historia y a veces hay que tomarse ciertas licencias narrativas, pero conformarse con lo que tenemos me parece una buena forma de aceptar quienes somos realmente.
Esa reflexión nos dio para una conversación sobre el pasado. Sobre quienes fuimos y quienes somos ahora. Y Laura dijo algo que me pareció bonito. Me explicó que sentía que nunca había estado con nadie, porque la persona que es ahora solo ha estado conmigo. Eran otras versiones nuestras las que estuvieron con otras personas. Nosotros, los que somos ahora, solo hemos estado juntos.
Me gustó esta forma de verlo. Como si viviéramos muchas vidas en un mismo cuerpo y cada etapa fuera una muerte de nuestro yo anterior. Por eso hay decisiones que ahora nunca tomaríamos. Porque no fuimos nosotros, los de hoy, los que decidimos. Sino aquella versión nuestra del pasado al que aquello le pareció bien. Es difícil, en ocasiones, no juzgarse a uno mismo y dejar de cargar con la culpa de lo que hoy no haríamos. Por eso me gusta pensar que fueron ellos, nuestras versiones del pasado, que hicieron lo que pudieron.



Qué bonita reflexión. Casualmente, el otro día compartí esta cita por lo mucho que me gustó:
"Este viaje al que llamamos vida es casi una serie de pequeñas muertes. Quien eras ayer debe irse para que puedas convertirte en quien serás mañana". Robin S. Sharma.
Que bueno, me guardo esa reflexión para cuando sale la parte crítica. No era yo. Era otra yo.